El documento recoge una serie de medidas de eficiencia y ahorro municipal agrupadas en medidas de austeridad, organizativas y sobre gastos singulares, la mayor parte de ellas absolutamente generales, sin indicar concretamente cómo se van a llevar a cabo y de dónde va a salir el ahorro calculado.
Nos preocupa especialmente el mantenimiento de la congelación de plantillas como regla general sin tener en cuenta las consecuencias que esto tiene en la prestación de algunos servicios básicos a la ciudadanía, como, por ejemplo, en los Centros Municipales de Servicios Sociales.
Nos preocupa también que una medida tan importante como es la reestructuración de la administración municipal se apunte en un párrafo de tres líneas, cuando merecería, además de una absoluta transparencia, un Decreto aparte y la negociación con los sindicatos.
Nos preocupa, por último, que entre las medidas no se hable de reducción de puestos de asesores y de personal de confianza. Hace unos días, el 18 de julio, ya nos llevamos un disgusto al ver en el BOP la modificación de la plantilla de personal eventual de grupos municipales, y ver que en ella sólo se ha reducido una plaza, aunque hay un grupo político municipal menos.
En resumen, la redacción del Decreto no invita al optimismo ni transmite confianza en que las medidas se adoptarán estudiando una aplicación adaptada a las distintas realidades municipales. Más bien parece que una vez más nos encontraremos ante la aplicación del café para todos, o mejor ante un todos sin postre, sin tener en cuenta las distintas necesidades ni las diferentes situaciones de las que se parte en los servicios municipales.
Os invitamos a que dejéis vuestros propios comentarios sobre las medidas del Decreto.